sábado, 12 de noviembre de 2011

TOLEDO, la ciudad de las tres culturas.


Bienvenidos a una de las ciudades con mayor carísma y magía del planeta. No en vano vivió aquí la mayor parte de su vida El Greco, está la Taberna del Huésped del Sevillano, que no era otro que Cervantes, muy cerca del Hospital de Santa Cruz, del que luego ya os cuento, y escribió algunas de sus leyendas Gustavo Adolfo Bécquer... 
 

Pero lo más mágico que han proporcionado las aguas del Tajo es que durante un cierto periodo de tiempo fueran capaces de vivir en buena armonía judios, cristianos y árabes, y construir de común acuerdo sinagogas, catedrales y mezquitas. Fue en tiempos de Alfonso X, que por algo recibió el sobrenombre de Sabio, y la escuela de Traductores de Toledo, en la que se hacían tres versiones de los libros en las respectivas lenguas, es un hito en la cultura universal y un adelanto del Renacimiento.

Como ejemplo los arcos mudéjares de la sinagoga del Cristo de la Luz, visitados por unos alumnos de secundaria hacia 1966.
 
Ni Carlos V al hacerla capital de su imperio, añadiendo pastiches seudorenacentistas a la puerta de la Bisagra fue capaz de consguir que perdieran su encanto las estrechas callejuelas...que todavía hoy se conservan.
 
 
 Como mi mirada a la ciudad es más pedestre que histórica y Los Reyes Nuevos quedan a un lado, sobre el río, pasé por encima de sus católicos abuelos, tal vez por temor a que Torquemada me incluyerá en uno de aquellos Autos de Fe que tanto humo y pestilencia dieron al ambiente, y a más de un inocente chamuscaron.

A pesar de ello en las taraceas del artesonado mudéjar del claustro de la iglesia se entremezclan los dibujos geométricos de clara procedencia árabe con los leones, los castillos, las barras rojigualdas de Aragón, las Y (de Isabel) y las F (de un Fernando que ya no la aguantaba más en sus causas locas de descubrir un Nuevo Mundo y se fue a Italia a vivir el Renacimiento en vivo y en directo).
Volviendo al nieto, preocupado por la salud de sus súbditos hizo contruir dos joyas de la arquitectura sanitaria renacentista: el Hospital de Tavera y el Hospital de la Santa Cruz, hoy museo, que guarda algunos de los mejores cuadros de El Greco.

Pero tanta escritura me dió hambre, y que mejor que unos mazapanes (dulce de creación morisca mal que pese a los obispos) para poder aguantar la tarde...
Otro rato continuamos con lo de Bécquer, la nieve en la ciudad, el doctor Marañón en los cigarrales haciendo complots para el advenimiento de la Segunda República, la moderna y emprendedora ciudad que es en la actualidad...

viernes, 11 de noviembre de 2011

El jergal castellano

Jerga es el nombre que recibe una variedad del habla diferenciada de la lengua estándar, e incluso a veces incomprensible para los hablantes de ésta, usada con frecuencia por distintos grupos sociales con intenciones de ocultar el verdadero significado de sus palabras.

El “jergal castellano”, es una mezcla que conjunta diversas jergas y dialectos étnicos, desde el “castizo”, propio del hablar de los madrileños, (el burro delante para que no se espante), y muy difundido por las zarzuelas locales, (como ejemplo “La Verbena de la Paloma”), el “cañí”, similar pero más propio de Andalucía, con amplios registros en el cante flamenco, (“Apoyá en el quicio de la mancebía…”, se canta con versos del poeta Rafael León), el “caló”, lengua propia del pueblo gitano, algunas añadiduras de la “germanía”, ya empleada por Miguel de Cervantes en su entremés “Rinconete y Cortadillo”, otras de los argots carcelarios y marginales, y del “quinqui”, y variadas voces procedentes de diversos jergales del otro lado del “charco”, como el lunfardo argentino, la jerga mexicana, que me parece padrísima, la peruana, etc.



Como paradigma del jergal tenemos la obra de teatro de Alfonso Sastre “La taberna fantástica”, que tuvo un gran éxito en los escenarios hace unos años y se pasó a peli protagonizada por Rafael Álvarez “El Brujo”, un peazo de actor donde los haya.
En fin, ya me cansé de darle a la mojarra, o, con mayor propiedad, a los dátiles, y en mi peluco está dando la hora de finiquitar.
Mientras que muchos se afanan en birlarle la “ue” a nuestra querida “q”, algunos estamos por ensanchar el idioma.