Bienvenidos a una de las ciudades con mayor carísma y magía del planeta. No en vano vivió aquí la mayor parte de su vida El Greco, está la Taberna del Huésped del Sevillano, que no era otro que Cervantes, muy cerca del Hospital de Santa Cruz, del que luego ya os cuento, y escribió algunas de sus leyendas Gustavo Adolfo Bécquer...
Pero lo más mágico que han proporcionado las aguas del Tajo es que durante un cierto periodo de tiempo fueran capaces de vivir en buena armonía judios, cristianos y árabes, y construir de común acuerdo sinagogas, catedrales y mezquitas. Fue en tiempos de Alfonso X, que por algo recibió el sobrenombre de Sabio, y la escuela de Traductores de Toledo, en la que se hacían tres versiones de los libros en las respectivas lenguas, es un hito en la cultura universal y un adelanto del Renacimiento.Como ejemplo los arcos mudéjares de la sinagoga del Cristo de la Luz, visitados por unos alumnos de secundaria hacia 1966.
Ni Carlos V al hacerla capital de su imperio, añadiendo pastiches seudorenacentistas a la puerta de la Bisagra fue capaz de consguir que perdieran su encanto las estrechas callejuelas...que todavía hoy se conservan.

Como mi mirada a la ciudad es más pedestre que histórica y Los Reyes Nuevos quedan a un lado, sobre el río, pasé por encima de sus católicos abuelos, tal vez por temor a que Torquemada me incluyerá en uno de aquellos Autos de Fe que tanto humo y pestilencia dieron al ambiente, y a más de un inocente chamuscaron.
A pesar de ello en las taraceas del artesonado mudéjar del claustro de la iglesia se entremezclan los dibujos geométricos de clara procedencia árabe con los leones, los castillos, las barras rojigualdas de Aragón, las Y (de Isabel) y las F (de un Fernando que ya no la aguantaba más en sus causas locas de descubrir un Nuevo Mundo y se fue a Italia a vivir el Renacimiento en vivo y en directo).
Volviendo al nieto, preocupado por la salud de sus súbditos hizo contruir dos joyas de la arquitectura sanitaria renacentista: el Hospital de Tavera y el Hospital de la Santa Cruz, hoy museo, que guarda algunos de los mejores cuadros de El Greco.
Volviendo al nieto, preocupado por la salud de sus súbditos hizo contruir dos joyas de la arquitectura sanitaria renacentista: el Hospital de Tavera y el Hospital de la Santa Cruz, hoy museo, que guarda algunos de los mejores cuadros de El Greco.
Pero tanta escritura me dió hambre, y que mejor que unos mazapanes (dulce de creación morisca mal que pese a los obispos) para poder aguantar la tarde...
Otro rato continuamos con lo de Bécquer, la nieve en la ciudad, el doctor Marañón en los cigarrales haciendo complots para el advenimiento de la Segunda República, la moderna y emprendedora ciudad que es en la actualidad...
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