Jerga es el nombre que recibe una variedad del habla diferenciada de la lengua estándar, e incluso a veces incomprensible para los hablantes de ésta, usada con frecuencia por distintos grupos sociales con intenciones de ocultar el verdadero significado de sus palabras.
El “jergal castellano”, es una mezcla que conjunta diversas jergas y dialectos étnicos, desde el “castizo”, propio del hablar de los madrileños, (el burro delante para que no se espante), y muy difundido por las zarzuelas locales, (como ejemplo “La Verbena de la Paloma”), el “cañí”, similar pero más propio de Andalucía, con amplios registros en el cante flamenco, (“Apoyá en el quicio de la mancebía…”, se canta con versos del poeta Rafael León), el “caló”, lengua propia del pueblo gitano, algunas añadiduras de la “germanía”, ya empleada por Miguel de Cervantes en su entremés “Rinconete y Cortadillo”, otras de los argots carcelarios y marginales, y del “quinqui”, y variadas voces procedentes de diversos jergales del otro lado del “charco”, como el lunfardo argentino, la jerga mexicana, que me parece padrísima, la peruana, etc.
El “jergal castellano”, es una mezcla que conjunta diversas jergas y dialectos étnicos, desde el “castizo”, propio del hablar de los madrileños, (el burro delante para que no se espante), y muy difundido por las zarzuelas locales, (como ejemplo “La Verbena de la Paloma”), el “cañí”, similar pero más propio de Andalucía, con amplios registros en el cante flamenco, (“Apoyá en el quicio de la mancebía…”, se canta con versos del poeta Rafael León), el “caló”, lengua propia del pueblo gitano, algunas añadiduras de la “germanía”, ya empleada por Miguel de Cervantes en su entremés “Rinconete y Cortadillo”, otras de los argots carcelarios y marginales, y del “quinqui”, y variadas voces procedentes de diversos jergales del otro lado del “charco”, como el lunfardo argentino, la jerga mexicana, que me parece padrísima, la peruana, etc.
Como paradigma del jergal tenemos la obra de teatro de Alfonso Sastre “La taberna fantástica”, que tuvo un gran éxito en los escenarios hace unos años y se pasó a peli protagonizada por Rafael Álvarez “El Brujo”, un peazo de actor donde los haya.
En fin, ya me cansé de darle a la mojarra, o, con mayor propiedad, a los dátiles, y en mi peluco está dando la hora de finiquitar.
Mientras que muchos se afanan en birlarle la “ue” a nuestra querida “q”, algunos estamos por ensanchar el idioma.
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